Un término que cada vez estamos escuchando más en medios de comunicación es el de la ‘obsolescencia programada’. Para muestra este artículo de El Español de hace una semana donde advierten que el que te vendió la tele o la lavadora sabe perfectamente cuando se te va a estropear.

Puede que esto sea un pelín exagerado, pero deja clara la sensación que nos deja la obsolescencia programada. Pero para los que no sabéis exactamente de qué hablamos, empecemos por lo fácil.

¿Qué es eso de la obsolescencia programada?

Podemos resumirlo con que la obsolescencia programada es programación deliberada del fin de la vida útil de un producto. Es decir, que las empresas diseñan sus productos para que al cabo de un determinado periodo de tiempo dejen de funcionar o se estropeen. De esta forma se aseguran que comprarás un televisor cada aproximadamente 4 o 6 años.

La #ObsolescenciaProgramada limita la vida útil de los productos de forma deliberada. Así las empresas pueden seguir vendiendo grandes volúmenes #EconomíaDeConsumo Tuitéalo

Vigente en pleno siglo XXI

Apple es una marca famosa por muchas cosas. Cambió la forma de ver el smartphone, revolucionó la forma de escuchar música con el iPod y tiene una marca que mueve montañas. Pero si hablamos de obsolescencia programada también en una marca en la que debemos fijarnos.

En 2003 los hermanos Neistat ya denunciaron que la batería del iPod duraba solamente 18 meses y no había forma de reemplazarla por una nueva. El caso llegó a demanda colectiva y aunque no llegó a los tribunales Apple acabó comprometiéndose a ofrecer un servicio de reparación de baterías y a alargar la vida de sus dispositivos a 2 años.

En 2018, la obsolescencia programada sigue formando parte de la marca. Apple vuelve a acaparar los titulares después de que la Fiscalía francesa abra una investigación a la empresa por los delitos de “fraude” y “obsolescencia programada” debido a la manipulación de las baterías en sus iPhone más antiguos.

Pero los casos de obsolescencia programada los podemos encontrar incluso en las impresoras más modernas. El caso más sonado fue el que protagonizó la empresa Epson, que introdujo en el mercado una impresora con un chip que contaba las páginas impresas y que bloqueaba el aparato al llegar al número programado, obligando al usuario a comprar una impresora nueva.

La economía circular propone una alternativa, crear productos que real fáciles de reparar, de reciclar y con materiales reutilizables. De esta forma reduciremos el volumen de residuos generados por aparatos y productos que fallan. Así se conseguiría reducir tanto la entrada de los materiales como la producción de desechos que somos incapaces de gestionar.

La #EconomíaCircular propone una alternativa a la sociedad de consumo y a la #ObsolescenciaProgramada Una economía que reutiliza, recicla y reduce. Tuitéalo

Este es otro gesto más que se puede sumar a nuestra lucha contra el cambio climático. El reciclaje, la eficiencia energética y la apuesta por las renovables también forman parte del cambio de paradigma. En Lucera queremos formar parte del cambio, por eso te ofrecemos energía limpia de origen renovable a precio de coste.

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